Históricamente
la cerveza fue desarrollada por los antiguos pueblos elamitas, egipcios y sumerios.
Las evidencias más antiguas de la producción de cerveza datan de alrededor
de IV milenio a. C. fueron halladas
en Godin Tepe,
en el antiguo Elam (actual
Irán). Algunos la ubican conjuntamente con la aparición del pan entre 10 000 a. C. y 6000 a. C. ya
que tiene una parecida preparación agregando más o menos agua. Parece ser que
las cervezas primitivas eran más densas que las actuales, similares al
actual pombe africano, de culturas igualmente primitivas.
Según la receta más antigua conocida, el Papiro de Zósimo de Panópolis (siglo
III), los egipcios elaboraban la cerveza a partir de panes de cebada poco
cocidos que dejaban fermentar en agua. Su cerveza fue conocida como zythum,
que es palabra griega, pero en una fase más tardía. Antiguamente en Oriente se
usaba arroz y también bambú. Del bambú, lo mismo que de la caña de azúcar, lo
que se fermenta es su savia; pero no su fruto. Tal es el ulanzi propio
de Tanzania. No puede ser considerado un fermentado alcohólico de cereal. Las
bebidas alcohólicas más antiguas quizá sean derivadas de la leche. Michael
Jackson, en su Michael Jackson's Beer Companion,
recoge la opinión del profesor de la Universidad de Pensilvania Salomon
Katz, que data la aparición de una bebida de cebada fermentada alcohólicamente
en la Mesopotamia del año 4000 a. C. con
el nombre de sikaru, pero señala que se hacía con pan de cebada; es
decir, se trataba de lo que hoy llamamos kuas, que no es
considerado propiamente cerveza, aunque es un fermentado alcohólico proveniente
de cereal. La cerveza propiamente dicha aparece en Europa en el siglo XIII, en la
medida en que el concepto de cerveza incluye el amargor propio del lúpulo. El
malteado ya se había inventado antes. En el primer capítulo de sus Études
sur la bière, Pasteur hace notar que cuando se dice que en el siglo
IV a. C. ya Teofrasto hablaba de «cerveza», en
realidad no hablaba de cerveza, ni de cervoise, ni de beer,
sino de vino de cebada, de οίνος εκ κριθεόν. Atribuir un origen muy antiguo a
la cerveza se hace sobre la base de proporcionar un concepto muy amplio de lo
que haya de entenderse por cerveza.
Los restos
arqueológicos más antiguos de producción de cerveza en Europa fueron
descubiertos en 1999 en el yacimiento de la Cova de Can Sadurní en
el término municipal de Begas (Barcelona, España)
los restos hallados eran del neolítico en
una estratificación de entre 5500 a. C.-4000 a. C.,
por Manel Edo Benaiges, Pepa Villalba Ibáñez y Anna Blasco Olivares,
de la Universidad de Barcelona (UB). Sin
duda alguna este hallazgo
desplazó el que hasta ese momento se creía como más antiguo descubrimiento de
elaboración de cerveza en Europa en el yacimiento del valle de Ambrona,
dentro del término municipal de Miño de Medinaceli, (Soria, España)
y que databan de alrededor de siglo
XXV a. C., según el trabajo arqueológico del equipo
dirigido por el profesor Manuel Ángel Rojo Guerra, de la Universidad de Valladolid. También se han encontrado evidencias arqueológicas de elaboración de cerveza en
el yacimiento de Genó, en Aitona (Lérida,
España), tras los trabajos de investigación arqueológica, dirigidos por el
profesor José Luis Maya González, que han
establecido que estos restos arqueológicos databan de alrededor de siglo
XII a. C.
Los celtas conocían la
elaboración de la cerveza y llevaron consigo este conocimiento cuando se
extendieron por la península ibérica, donde su uso y su
elaboración se desarrolló muy pronto.
Con el paso
de los siglos, sobre todo a partir de la romanización, la mediterránea se consolidó
como una zona básicamente vinícola mientras que la cerveza se producía en el norte
y centro de Europa y adquiría la forma de lo que entendemos hoy por cerveza. De
esta manera, se extiende el uso de la malta como
ingrediente principal y también se empieza a introducir el uso del lúpulo como
aromatizante. Esta planta cannabáceas confiere
a la cerveza su sabor amargo característico, a la vez que favorece la
conservación.
El año 1516, el duque Guillermo IV de Baviera redactó la
primera ley que fijaba qué se entendía por cerveza. Esta ley de pureza (Reinheitsgebot)
establecía que solamente podía utilizarse agua, malta de cebada y lúpulo para
elaborar la cerveza. En cambio, en Inglaterra, Enrique VIII prohibió el uso del
lúpulo, ante la presión del gremio de cerveceros; prohibición que levantó su
hijo Eduardo VI, y que continuó por algún tiempo más en Escocia. Los cerveceros
ingleses tardaron mucho en aceptar el uso del lúpulo. En su momento se
llamó ale a la cerveza sin lúpulo y beer a la
cerveza con lúpulo. Todavía hoy, para designar los vinos de malta sin lúpulo
más que de barley wine, que simplemente puede designar una cerveza
de alta graduación, se habla de gruit ale.
La cerveza
empezó a recuperar su presencia social en España a partir del reinado del
emperador Carlos I, que trajo consigo maestros cerveceros
de Alemania.
Todo ello queda reflejado entre las pertenencias del emperador a la muerte de
éste en Yuste por su Secretario Martín de Gaztelu. Por aquel entonces, la cerveza era aún un producto de temporada. No se sabía
conservar y con el calor perdía toda su fuerza. La cerveza llamada lager, sin embargo,
recibe ese nombre en razón de su posibilidad de almacenamiento. Se elaboraba en
otoño, para ser consumida en primavera. La fermentación baja y a baja
temperatura favorece la conservación. En realidad iba fermentando lentamente
mientras estaba almacenada. Actualmente todas las cervezas, incluso las de alta
fermentación, son almacenables y llevan fecha de caducidad que alcanza unos
tres años. Lager ha sufrido un cambio semántico, y ha pasado a
significar cerveza de fermentación baja.
La posibilidad
de conservación de la cerveza se debe no tanto al invento de las neveras
eléctricas, como al de conservantes distintos del lúpulo, y a la posibilidad de
elaborar a gran escala y con facilidad envases herméticamente cerrados.
Las botellas industriales hechas en serie
aparecen en el siglo XIX. Antes se fabricaban a soplete. La cerveza enlatada
comienza en 1933 en Estados Unidos, tras la abolición de la ley seca. Los barriles
de cerveza han desaparecido prácticamente. No se puede hablar de una verdadera
industria cervecera hasta el siglo XIX,
cuando empiezan a aparecer pequeñas fábricas más que artesanales ya
industriales. La primera gran fábrica de cerveza en España fue
abierta en 1864 por
el alsaciano Louis Moritz en Barcelona.
Y la siguieron marcas como La Salve
Bilbao(1886), Mahou (1890), Cruzcampo (1904) o Estrella
Galicia (1906).
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